Y vuesa merced, ¿dónde camina?
Yo, señor -respondió el caballero- voy a Granada,
que es mi patria.
¡Y buena patria! -replicó don Quijote.
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martes, 26 de abril de 2016

EL SEÑOR DE LA SEDA

El médico y escritor Carlos Ballesta acaba de publicar su nueva novela:


El Señor de la Seda es una trepidante historia en torno a la figura de Hernando el Ferí, morisco y mercader de sedas en la ciudad de Granada, un personajes apasionante y desconocido de la historia granadina del Siglo XVI.
Hernando, un niño de 9 años perteneciente a una de las familias moriscas más ricas de Granada, conoce a Ruy, niño portugués que acompañaba como paje a la Emperatriz Isabel, esposa de Carlos V, en la visita a Granada con motivo de su viaje de luna de miel. La amistad que surge entre ellos marcaría sus vidas y destinos.
La astucia de Hernando, su inteligencia y la búsqueda de nuevas formas de producir y comercializar la seda le lleva a viajar a lugares lejanos, Constantinopla y Bursa, abandonando la cómoda vida que disfruta en Granada.
El autor narra de forma sencilla y amena la aventura del morisco en su largo viaje, donde los peligros se suceden hasta en la propia Granada cuando regresa.

Ediciones Miguel Sánchez, que edita El Señor de la Seda, le invita a su presentación en el marco de la Feria del Libro 2016,#FLG2016  el próximo viernes, 29 de abril, a las 20 horas, en el Palacio de Bibataubín (Sede del Consejo Consultivo), Plaza Bibataubín s/n, Granada.
  


viernes, 28 de noviembre de 2014

ALPUJARRA. Agradecimientos





Cuando caminan cabalgan
a lomos de mula vieja,
y no conocen la prisa
                             ni aún en los días de fiesta   (A. Machado)



Aproximándose el domingo, 30 de noviembre, en que se clausura la exposición ALPUJARRA Cal y Luz/Luz y Piedra, ante la concurrencia de público, con más de 1.400 visitas, queremos manifestar nuestro agradecimiento a todos cuantos han hecho posible el éxito del evento. A la Delegación de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía por haber acogido la muestra fotográfica en la sala de exposiciones del Museo Casa de los Tiros, así como a su Director y personal en general, por el trato exquisito que nos han dispensado. Al Comisario de la exposición, Alfonso Alcalá, que con sus conocimientos fotográficos y artísticos ha realizado un trabajo difícil de superar. A Lola Román Fernández, por su entusiasmo, entrega y, muy especialmente, por su trabajo de divulgación de la exposición en las redes sociales. A Aurora Morán por la magnífica impresión de las fotografías. A las mujeres y hombres de la Alpujarra, quienes unas veces con alegría y otras con nostalgia han dado un calor humano muy singular a la exposición sobre la tierra que les vió nacer y crecer. A los fotógrafos profesionales y aficionados, por los elogios a la obra del fotógrafo. Y al público en general.
Gracias a todos, pues entre todos hemos hecho de la exposición un acontecimiento de gozo compartido. De eso se trataba.


Miguel Sánchez, editor y fotógrafo
Escultura en bronce de Cayetano Aníbal

sábado, 8 de noviembre de 2014

ALPUJARRA Una rendija de luz y arte para un mundo perdido




El fotógrafo Miguel Sánchez en la Alpujarra 

Una rendija de luz y de arte nos proyecta un mundo perdido


Una auténtica gozada. Sin alharacas... que distraigan del argumento esencial, con el empeño entero y nuevo de aquella primera exposición fotográfica en los años sesenta sobre la Alpujarra, que tuvo amplia y merecida resonancia en el ambiente culto y entendido de una Granada artística y crítica y que hoy, con una exquisita selección de aquella y algunas obras inéditas, nos asoma de nuevo a unos espacios y rincones incomparables, de una belleza tan singular... casi única, que nos cautiva el corazón y nos hace soñar mediante un paisaje idílico, aunque duro, de unas construcciones y unos espacios urbanos captados con preciosismo increíble, por la destreza de un maestro incuestionable de la fotografía: Miguel Sánchez García.
La exposición nos brinda la oportunidad de comprobar que Granada aún permanece con la antorcha encendida en el corazón de quienes sienten las cosas del terruño como propias, como de la casa común...sin puertas blindadas, como escaparate a los cuatro vientos, para cuantos se atrevan a asomarse al vértigo de la Alpujarra de ayer, con unos pueblos escalando los barrancos, con calles que se dejan atravesar por un canal central que recoge el agua de la lluvia y del deshielo de la Sierra, que se levanta altiva sobre los terraos que dan cobertura a las viviendas de piedra y cal.
La muestra fotográfica nos conmueve con la figura noble y recia de sus hombres y mujeres, cargados de años y de arrugas como se percibe en sus rostros azotados por el viento y quemados por el sol, rostros verdaderamente humanos de los pies a la cabeza, de una ternura indescriptible para la palabra, pero captada con intensidad y profundidad por la cámara fotográfica de aquel hombre que fuera Miguel Sánchez, enamorado, a partes iguales, de su afición a la fotografía y de la Alpujarra granadina.
Miguel ha sabido captar de manera singular la belleza y esa despreocupada felicidad de los niños, que se asoman curiosos a la puerta o que juegan en la calle ajenos al resto del mundo.
No ha pasado desapercibido para este maestro en el arte de la fotografía la entereza indeclinable de hombres y mujeres cargados de años y/o la fortaleza aguerrida de los trabajadores doblados, día tras día, sobre las paratas de oro de cultivos esenciales: la patata, la habichuela, las hortalizas... los árboles frutales. El castaño y el nogal, árboles emblemáticos y seña de identidad del Barranco de Poqueira.

Rafael Carmona 

jueves, 23 de octubre de 2014

ALPUJARRA años 60. El fotógrafo


MIGUEL SANCHEZ GARCIA (1921-1996), hizo de la fotografía una pasión que complementó con su actividad profesional de editor. En el origen de estas dos actividades están sus dos primeros trabajos de juventud en la Biblioteca y el Observatorio de la Facultad de Cartuja, donde entró en contacto primero con el mundo del libro y después con el de las lentes a través del telescopio.
Inicialmente autodidacta posteriormente se enriqueció de los conocimientos artísticos y fotográficos de su amigo René Taylor, con quien colaboró desde Granada en la creación del jardín granadino del Museo de Ponce en Puerto Rico. De Arielli, al que consideró su maestro en fotografía, aprendió a estudiar la luz y no hacer un disparo si ésta no era la adecuada. 
Dotado de una especial sensibilidad y una capacidad singular para ver en profundidad el mundo que le rodeaba, utilizó la cámara fotográfica para en colaboración con luces y sombras mostrar paisaje y paisanaje con carácter de intemporalidad en esos instantes que el artista percibe como de "plenitud del cosmos". 
En agosto de 1963 hizo un recorrido fotográfico por la Alpujarra con su amigo Juan Alfonso García, algunas de cuyas fotos se expusieron en marzo de 1965 en el Centro Artístico y Literario de Granada, bajo el lema LUZ Y PAISAJE DE LA ALPUJARA. Al año siguiente, gracias a la colaboración  de su gran amiga, la hispanista y lorquiana Marie Laffranque, la exposición se trasladó a la Galería Simone Boudet, de Toulousse, haciéndola coincidir con el Festival “Messidor 66”, dedicado a Falla y Lorca.

Hombre de vasta formación humanista y espiritual, Miguel Sánchez vió con claridad la limitación del artista para dar a conocer el mundo alpujarreño en toda su profundidad. Para conocer la Alpujarra -dijo- hay que hablar con la gente y caminar con ella, “porque el hombre y todo su contenido interior es siempre más importante y bello que la mejor obra de arte, más para ello no sirven ni mis cámaras ni los pinceles”.