Y vuesa merced, ¿dónde camina?
Yo, señor -respondió el caballero- voy a Granada,
que es mi patria.
¡Y buena patria! -replicó don Quijote.

viernes, 27 de febrero de 2026

MONASTERIO DE LA CARTUJA. Granada




      En 1514 la Orden de los Cartujos acordó alzar una casa monasterio en Granada, eligiendo para ello unos terrenos en las afueras de la ciudad, que en época musulmana eran lugar de esparcimiento y deleite, conocidos como "cármenes de Aynadamar".


    Las obras comenzaron en la parte más elevada de las huertas, donadas por el Gran Capitán -don Gonzalo Fernández de Córdoba (Montilla 1453-Granada 1515), capitán general de los ejércitos de Castilla y Aragón-, quien deseaba ser enterrado en el monasterio. Debido al elevado coste del proyecto y por razones de seguridad - contaban que tres monjes fueron asesinados por unos moriscos- se acordó el traslado a su actual emplazamiento, lo que contrarió al Gran Capitán, quien declinó cumplir su compromiso.


    La Cartuja de Granada, una de las obras más representativas del Barroco español, comenzó a construirse en 1519, instalándose en ella los monjes antes de su terminación, cuando estuvieron concluidas las celdas y lo que posteriormente fue Sala Capitular pudo ser utilizada como iglesia provisional.
    Ocupado durante tres siglos por los monjes, el monasterio se fue deteriorando desde que en 1836 éstos fueron expulsados por las disposiciones de la Desamortización de Mendizábal; a partir de entonces gran parte del monasterio, entre ellas el Claustro Principal y celdas de los monjes, fue desapareciendo.
    En 1931 la Cartuja fue declarada Monumento Histórico Artístico y Bien de Interés Cultural.

    Exterior del monasterio


    La entrada al monasterio, en la carretera de Alfacar, se hace por una puerta renacentista con detalles platerescos, en la que se encuentran escudos de España y una Virgencica dentro de una hornacina.


    Por ella se accede a un amplio patio empedrado con representaciones de escenas de caza, juegos taurinos y de lucha, tras el cual una gran escalera en dos ramas dan acceso a lo que podría considerarse atrio descubierto de la iglesia.




      Interior del monasterio

    En la Cartuja de Granada es importante el trabajo artístico que desarrollaron algunos de sus hermanos legos -monjes que hacían trabajos manuales y otras labores seculares, a diferencia de los que vivían dedicados a la vida contemplativa y la oración-; entre los legos destacan Juan Sánchez Cotán (Orgaz, Toledo, 1560 - Granada 1627), Vicente Carducho (Florencia 1576 - Madrid 1638) y José Manuel Vázquez (Granada 1967 - 1715). 

     Claustrillo


    La primera dependencia monacal que se contempla al entrar en el monasterio es un pequeño claustro de sencilla construcción, desde el que se ve la esbelta torre campanario de la iglesia en estilo mudéjar.


    En este patio conventual se encuentran el Refectorio, la Sala de Profundis, la sala Capítulo de Legos, la Sala Capitular, cuatro capillas pequeñas y el acceso a la Iglesia.

        Refectorio


    En el Refectorio se reunían los monjes los domingos y días festivos para hacer la comida en comunidad, pues durante el resto de los días se les servía en su celdas, ubicadas en el desaparecido Claustro  principal.


     En esta sala se conservan el asiento corrido adosado a las paredes, las mesas y el pequeño púlpito desde el que durante la comida de los monjes, en silencio, se hacía lectura de las Sagradas Escrituras. 


    En la bóveda se mezclan elementos arquitectónicos renacentistas con otros de un gótico tardío.
    Pinturas del lego fray Juan Sánchez Cotán decoran, en la actualidad, las paredes del Refectorio; con anterioridad los cuadros de este monje y de otros se encontraban en los claustros del monasterio.
    Bajo una cruz, pintada a modo de trampantojo, en la que se dice que los pájaros intentaban sin éxito posarse en ella, luce un cuadro de la Ultima Cena, en la que Cotán sustituye el tradicional cordero por comidas propias de la orden cartujana: peces, rábanos, fruta y pan.




Resurrección de Diocres
   
     En este cuadro Sánchez Cotán representa un acontecimiento acaecido en 1082, cuando en las exequias de Diocres, eminente catedrático de la Universidad de París, desde debajo del velo que cubre el cadáver se oye una voz que dice: "En el juicio de Dios, he sido acusado". El episodio, presenciado por San Bruno, que aparece en el cuadro a la izquierda mirando hacia arriba, motiva su decisión de abandonar su actividad mundana y fundar la orden de los cartujos.

        Sala de Profundis


    Contigua al Refectorio se encuentra la Sala de Profundis, también denominada capilla de los apóstoles, por el retablo renacentista en trampantojo dentro del que se encuentra un gran cuadro con los apóstoles Pedro y Pablo. Retablo y pinturas de esta sala son también de Sánchez Cotán.

 
En la espada la firma de Cotán

    A la sala se accede también por un vano abiertos en la pared del refectorio. 


    En ella los monjes se lavaban las manos antes de pasar al refectorio. También era lugar de velatorios y celebración de la Eucaristía. Su nombre se debe a que los monjes entraban al refectorio cantando el salmo 129, conocido por De Profundis (Desde lo mas profundo te llamo a ti, señor...).





        Capítulo de Legos


Esta sala sirvió de iglesia monacal cuando los monjes abandonan las primitivas dependencias para instalarse en este lugar que se consideraba más seguro.


Dado el momento en que se construye se aprecia el típico estilo gótico.

 

    Las pinturas de esta sala son de fray Vicente Carducho, quien no habitó en el monasterio, aunque lo visitó en alguna ocasión.
    Algunos de sus cuadros fueron traídos desde el Monasterio del Paular, en la sierra de Madrid, y otros fueron encargados expresamente para la Cartuja granadina.


San Bruno rechazando la mitra que se le ofreció

        Sala Capitular
 

    En esta sala los monjes se reunían para tratar asuntos diversos relacionados con el gobierno del monasterio y confesar en público sus culpas; en ella también se llevaba a cabo la admisión de novicios y las profesiones solemnes de los miembros de la orden.



    Las pinturas de este espacio, anteriormente en los claustros del monasterio, son de Vicente Carducho. 


    Dos magnificas esculturas de artistas granadinos embellecen la sala, un Ecce Homo, de los hermanos García, y una delicada Virgen con el Niño en brazos, de José Risueño.



    Una bella y pequeña imagen de San Bruno, esculpida en alabastro por José de Mora, luce en el centro de la sala.


        Capillas del Claustro pequeño


    Son abundantes los altares que hay en el monasterio, pues los monjes celebraban a diario misas en solitario. En uno de los laterales del claustrillo hay cuatro capillas pequeñas para las celebraciones eucarísticas.



        Iglesia



    Como es costumbre monástica de los cartujos, la iglesia se divide en cuatro partes: una a los pies, desde donde el pueblo asiste a los actos litúrgicos, dos para coro -uno de los legos y otra para los monjes- y en la parte alta el presbiterio con el altar mayor.

Zona de laicos

Coro de legos

Coro de monjes y presbiterio

Coro de monjes

     Los coros están separados por una puerta a cuyos lados hay dos altares pequeños con retablos barrocos y cuadros de Sánchez Cotán, que representan a la Sagrada Familia, en un descanso de su huida a Egipto, y el Bautismo de Jesús.




    La puerta, realizada en 1750 por Fray José Manuel Vázquez, hermano lego del monasterio, es una bella obra en madera noble con incrustaciones de nácar, conchas, marfil y plata, sobre la que hay una capillita con un Cristo crucificado, en la que en su día había un nazareno.



    En el lugar destinado a los monjes, el coro a ambos lados de la nave, y al fondo el presbiterio en cuyo altar se encuentra un baldaquino con la imagen de la Asunción de la Virgen, a cuya advocación se alza el monasterio, obra de José de Mora.

Presbiterio

En el ábside cuatro esculturas: San Bruno, San Juan Bautista,  Santiago y un Obispo santo


    En los laterales del presbiterio dos oratorios que no estaban inicialmente proyectados, pero se alzaron por razones arquitectónicas. Se comunican visualmente con el Sagrario por medio de sendos óculos. Uno dedicado a la Inmaculada y otro a la Magdalena, cuyas imágenes son obra de Duque Cornejo (Sevilla 1678-Córdoba 1757).  

Oratorio Inmaculada

Oratorio de la Magdalena

    En la parte alta de los laterales de la iglesia destacan nueve cuadros sobre la vida de la Virgen, pintados por Atanasio Bocanegra, discípulo de Alonso Cano.


    Sancta Santorum y Sagrario



   Tras el altar mayor una puerta de cristales da acceso a un lujoso camerino, donde se encuentra el Sagrario de la iglesia en un tabernáculo de piedra, construido entre 1704 y 1720. El que se contempla actualmente sustituye al original que fue robado por las tropas francesas del general Sebastiani en tiempos de la invasión napoleónica.




    Para resolver problemas surgidos al alzar esta joya arquitectónica del barroco se contrató al arquitecto Francisco Hurtado Izquierdo (Lucena 1669-Priego 1725), que se encontraba en Granada trabajando en la iglesia del Sagrario de la catedral. 

    La riqueza arquitectónica de este espacio se sublima con la pintura de Antonio Palomino (Bujalance, Córdoba 1669 - Madrid 1726) y la escultura de José de Mora (Baza 1642 -Granada 1724) .



En la cúpula Palomino presenta a San Bruno sosteniendo el mundo sobre sus hombros

En las pechinas los cuatro evangelistas con sus correspondientes símbolos.

 

San Juan Evangelista

    En los ángulos del tabernáculo y otros lugares de este recinto, esculturas simbólicas de las Virtudes.
 



        Entre los colaboradores de Hurtado Izquierdo estuvo José de Mora, quien aportó cuatro esculturas de tamaño natural para los cuatro ángulos del Sancta Santorum.

San Bruno

San José con el Niño

La Magdalena

San Juan Butista

    Sacristía

     A la izquierda del altar mayor, una bella puerta de taracea, obra del hermano lego José Manuel Vázquez, da entrada a la célebre sacristía del monasterio.


 
    Piedra, yeso y madera son los principales materiales utilizados en este recinto que, enriquecido por la luz, causa asombro al entrar en él, dado el contraste de las blancas y elaboradas yeserías con los colores más oscuros del retablo, de las maderas de las cajoneras a ambos lados en la parte baja y la oscuridad de las pinturas de la cúpula.





    En la sacristía lo que más llama la atención, pues resalta sobre lo arquitectónico, es la riqueza decorativa de su blanca yesería, el juego de la solería romboidal que da sensación de más profundidad al recinto, y el mobiliario en taracea inserta en el mármol, obra de fray José Manuel Vázquez.






En el retablo, construido con mármoles de Lanjarón de distintos colores, se ubican una escultura de San Bruno en el primer cuerpo y en el segundo una Inmaculada.



    Entre las pinturas de la sacristía destacan dos cuadros sobre marcos de cobre, de Bocanegra: una Inmaculada y el Cristo de la Expiración. 



En una hornacina, a la izquierda del retablo, se puede contemplar la que para algunos es la joya maestra de la Cartuja: Una pequeña talla en mármol del fundador de la orden cartujana, obra de José de Mora, que durante un tiempo algunos atribuyeron a Alonso Cano. Llama la atención  el misticismo que expresan la cara y manos de San Bruno.

San Bruno, de José de Mora

        
Miguel Sánchez Peinado
27  febrero 2026