Y vuesa merced, ¿dónde camina?
Yo, señor -respondió el caballero- voy a Granada,
que es mi patria.
¡Y buena patria! -replicó don Quijote.

miércoles, 20 de junio de 2018

EN EL CARMEN DE LOS GERANIOS BUSCANDO A MAX MOREAU

A Nour,
custodio del espíritu Moreau

Vaya uno con la intención de visitarlo, o simplemente lo encuentre paseando por el Albayzín, a pocos metros del mirador de San Nicolás bajando hacia Santa Isabel la Real, el Carmen de los Geranios nos sorprende por la belleza del paraje, la sencillez de su construcción, la intimidad de sus rincones y la obra artística del belga Max Leon Moreau.






Al entrar en este hermoso carmen podemos percibir que es un lugar con alma; como si el espíritu de sus antiguos propietarios aún vagara por los rincones. Para mí que Nour, actual conserje de la Casa Museo y en su día casero del matrimonio Moreau, sale al encuentro del visitante y amablemente, con sonrisa digna de haber sido plasmada en algún retrato del pintor, invita a perderse en busca de una historia digna de ser encontrada.




Ubicado en terreno dominado sucesivamente por íberos, romanos, cristianos y musulmanes, el carmen de los Geranios fue comprado por Max Moreau cuando en 1965 decide fijar en Granada su residencia. A su muerte el carmen pasa a propiedad del Ayuntamiento de Granada, por donación que el artista hace junto a todos sus bienes. El carmen actual es el resultado de agrupar a la primera compra, donde tenía Moreau su residencia -hoy destinada a exposición de parte de su obra-, otros dos cármenes colintantes, uno al mismo nivel del anterior donde se ubicó la vivienda del casero, y otro en un nivel inferior donde el artista instala su taller de trabajo.



Max Leon Moreau (1902, Soignies, Bélgica) fue un pintor que cultivó de forma especial el retrato, con éxito en la burguesía de los lugares que recorrió, aunque también cultivó la música y el teatro, llegando a dirigir sus propias composiciones con la Orquesta de la Radio de Luxemburgo, y protagonizando la obra de teatro "Tutus". Quien bien le conoció dice de él que era persona muy cómica, quizás fruto de su gran relación con el mundo del teatro y de su gran amistad con el gran actor francés Denie d´Ines durante su estancia en París.
Cautivado por la luz del Mediterráneo y la sensualidad de lo oriental viajó en varias ocasiones a Túnez; y tras la II Guerra Mundial se embarcó en lujosos cruceros, durante los cuales realizaba retratos a los ricos viajeros, lo que le reportó importantes beneficios.

Autoretrato de Max Moreau


Esa paz que reina en el carmen de los Geranios, donde se percibe el espíritu de sus antiguos moradores, posiblemente sea la paz propia de un hombre que admira a su padre y adora a su esposa. A ambos se refiere en su Autobiografía con términos elogiosos.

Henry Moreau
De su padre, Henry Moreau, también pintor y su verdadero maestro, dijo: Mi padre era pintor y sentía por él una gran admiración. Con frecuencia me sentaba cerca de él cuando pintaba y así, aprendí a ver y pintar de manera inconsciente y espontánea.
Me daba consejos criticando mis trabajos más que elogiándolos. Era severo con mi trabajo. Hoy lo bendigo por esa severidad que, entonces me desanimaba, pero me permitió hacer rápidos progresos.

Felice Leclercq
De su bella y elegante esposa el elogio fue tan hermoso como poético: Para mí fue la boda más dichosa que se puede soñar.


Con un padre admirado y enamorado de su mujer la obra de toda persona necesariamente ha de ser amplia, creativa y serena, como fue la de este polifacético artista.

Casa del matrimonio Moreau, que hoy exhibe una colección de retratos del pintor












En lo que fue la vivienda de su casero hoy se ha ubicado la biblioteca del pintor.



La parte más ilustrativa para el visitante de lo que fue la vida, familia y actividad de Max Moreau se encuentra en la parte baja de la hoy Casa Museo, donde estaba el taller y estudio. En ella encontramos señales de su pasión por lo oriental y de su actividad musical.




Retratos de la madre, abuelos y padre de Moreau. Y otro de Max con dos años realizado por su padre






Pero la gran riqueza de esta casa museo reside en su entorno y rincones, donde la paz y la sensualidad lo inunda todo. Y si abandona París para instalarse en España, porque aquí no existía para el artista la presión fiscal del país galo, escoge Granada como residencia de sus último años, porque es una ciudad que le encantaba; quizás la eligió porque desde su sensibilidad artística y bagaje cultural percibió que Granada es una ciudad "Capricho de la Naturaleza y la Historia", y por ello quisiera escribir en ella las últimas páginas de la suya.









Max Leon Moreau, nombrado Hijo Adoptivo de Granada, muere el día 7 de septiembre de 1992, y su esposa Felice dos años después. En el Carmen los Geranios permanece su obra y bienes. Su alma vagará entre los geranios mientras Nour Eddine, su fiel casero, siga abriendo las puertas de la casa del ilustre granadino por adopción.



Granada, 20 junio  2018
Miguel Sánchez Peinado

jueves, 17 de mayo de 2018

PRIMAVERA en Granada

    A mi hijo Miguel,
en este su otro 17 de mayo,
quien me hace revivir
 un otoño primaveral.


     Nunca dejaré de dar gracias por la suerte de haber nacido en Granada y de haber podido crecer y vivir en esta ciudad capricho de la Naturaleza y la Historia.
     Es en la época primaveral cuando con más energía la Vida, a través de la Naturaleza, nos manda año tras año el permanente mensaje de renacimiento y regeneración. Es la primavera tiempo de alegría para quienes nacen a la vida y para quienes supieron aguantar los rigores del estío, el otoño y el invierno; siempre será joven quien en la oscuridad de la noche sabe esperar como viejo la luz del día para salir al encuentro de pájaros, árboles, flores y riachuelos recordando el mensaje de la Naturaleza de que todo es efímero y pasajero, y que la vida es un continuo nacer y renacer, un continuo morir y revivir, donde lo único trascendente es la sencillez y simplicidad de lo intrascendente, mientras descubrimos la utilidad y belleza de lo inútil.
     No se interprete esto como fruto de la razón, pues confieso que es simple resaca de un paseo silencioso por senderos junto al río Genil con los cinco sentidos abiertos como ventanas del alma, durante el que infinidad de sonidos, formas y colores me inundaron de sensualidad.
      Y como una imagen vale más que mil palabras invito a pasear esta primavera junto al Genil por su tramo más juvenil oyendo el trino de los pájaros, la música de fondo de las aguas del deshielo y la de la brisa en las hojas de las ramas en el marco de una sinfonía de luces, sombras y colores. Y para ello nada mejor que la compañía de Antonio Machado:


                                                          La primavera besaba
                                                          suavemente la arboleda,
                                                          y el verde nuevo brotaba
                                                          como una verde humareda.
      
















                                                             Hoy en la mitad de la vida,
                                                             me he parado a meditar...
                                                            ¡Juventud nunca vivida,
                                                            quien te volviera a soñar!


Texto y fotografía: Miguel Sánchez Peinado
Poesía: Antonio Machado
Granada, 17 de mayo de 2018