Y vuesa merced, ¿dónde camina?
Yo, señor -respondió el caballero- voy a Granada,
que es mi patria.
¡Y buena patria! -replicó don Quijote.

domingo, 15 de marzo de 2020

CATEDRAL DE GRANADA. Exteriores



Es la catedral el más importante de los monumentos cristianos de Granada. Al mismo tiempo es de los templos que más impresionan al que penetra en él por primera vez. Como la Capilla Real, debe su origen a la iniciativa de los Reyes Católicos, si bien no lograron verlo comenzado, ya que no se puso la primera piedra hasta el año 1523 -concretamente el 25 de marzo, festividad de la Encarnación, a cuya advocación está dedicado el templo- en el reinado de su nieto, el Emperador Carlos V.


La construcción del edificio fue lenta y espasmódica, pasando por muchas vicisitudes, incluida la paralización de las obras durante la rebelión de los moriscos, y no se terminó del todo hasta los primeros años del siglo XVIII, 180 años después del inicio de las obras.

En la época en que se dio comienzo la construcción, la moda artística en España, al igual que en muchos otros paises europeos, estaba sufriendo profundos cambios. En arquitectura el viejo estilo gótico, de origen francés, cedía ante el risueño estilo del Renacimiento proveniente de Italia. Este momento de transición se ve reflejado en la catedral de Granada, cuya planta es fundamentalmente gótica, debida a Enrique Egas, su primer arquitecto; el alzado, por el contrario, es clásico, de acuerdo a los cánones del Renacimiento italiano.

El verdadero creador de la catedral no fue Egas, sino Diego de Siloe. Se había echado una pequeña parte de los cimientos cuando en 1528 éste último se hizo cargo de la dirección de las obras, manteniéndose en ella hasta su muerte en 1563. Siloe había vivido en Italia. Allí se había dejado seducir por el encanto del nuevo estilo, pero a pesar de su apego a las nuevas formas, el arquitecto burgalés se abstuvo de introducir modificaciones sustanciales en la planta medieval de su antecesor, quizás porque no la consideraba del todo incompatible con sus ideales renacentistas. Sin embargo, la conservación de la planta gótica impidió que la catedral de Granada lograra ser un edificio auténticamente clásico.

Puerta del Perdón
Siguiendo el orden cronológico de su construcción nos fijaremos en primer lugar en la fachada septentrional del edificio, donde se encuentra la Puerta del Perdón, que da acceso al interior por el transepto izquierdo.


Su nombre proviene, según se dice, del indulto concedido a un reo, que en una ocasión logró evadirse y penetrar en la catedral por esta puerta, acogiéndose al derecho de santuario.
La portada en cuestión está encajada entre monumentales contrafuertes, disfrazados de pilares clásicos, que ostentan los blasones de de los Reyes Católicos y del Emperador Carlos V.

Blasón de Carlos V

Blasón de los Reyes Católicos
Está dividida en dos cuerpos. El inferior, fechado en 1536 corresponde a Diego de Siloe, el superior, de principios del siglo XVII, a Ambrosio de Vico.



Cuerpo inferior de Siloe

Detalle cuerpo inferior
La parte siloesca  constituye uno de los grandes triunfos del estilo plateresco de Andalucía. Aquí el arquitecto logró aunar a la perfección la grandiosidad arquitectónica de las formas romanas con una exuberancia decorativa, cuya plasticidad anticipa la del Barroco. El lado izquierdo de este cuerpo es de mayor finura de ejecución, por corresponder a Siloe, cuya inicial se observa entre los adornos de los nichos inferiores; el otro lado se debe a uno de sus discípulos y es menos delicado.
De gran belleza son las figuras de la Fé y la Justicia en las enjutas, que sostienen una inscripción alusiva a la restauración de la religión cristiana en Granada por los Reyes Católicos en 1492.

Inicial del apellido en la decoración 

Cuerpo superior de Ambrosio de Vico
En el cuerpo superior, dirigido por Ambrosio de Vico en 1610, resalta la figuras de Dios Padre junto a las de David e Isaías, atribuidas a Martín de Aranda.

También de Siloe, aunque de menor interés, es la portada del Ecce Homo en la cabecera, junto a la sacristía, y el cuerpo inferior de la de San Jerónimo, próxima a la torre.


Portada del Ecce Homo


Puerta de San Jerónimo. Foto René Taylor años 60    

Fachada principal



El proyecto inicial de Diego de Siloe incorpora una monumental fachada de varios cuerpos, con dos torres, una a cada lado. De éstas sólo se logró terminar una, si bien fue necesario demoler el remate octogonal por flaquear los cimientos. Aún así, la porción de torre existente sólo refleja el proyecto de Siloe en el primer cuerpo; lo demás corresponde a modificaciones introducidas por arquitectos posteriores. De la torre izquierda, sólo se terminó una pequeña parte; ésta se aprovechó para crear la llamada Torre de San Miguel, cuyo nombre proviene de la estatua que la corona.


Torre de San Miguel
La fachada propiamente dicha fué el último elemento importante que se proyectó. Es obra de Alonso Cano; la trazó en 1667, el año mismo de su muerte. Cano se apartó completamente del estilo de Siloe, si bien tuvo que adaptarse a lo que su predecesor había hecho; esto se reducía a unos pedestales y a las jambas de las puertas. Por consiguiente, tuvo que incorporar el sistema siloesco de contrafuertes exteriores. Pero mientras Siloe rara vez logró disfrazar el medievalismo fundamental de su sistema constructivo, Cano, con la ventaja de un siglo más de experiencia en el vocabulario clásico, supo hacerlo perfectamente. Lo que hizo fué sencillamente colocar un inmenso arco de triunfo romano delante de la iglesia.


Ante una forma tan acusadamente romana, el que contempla esta fachada se olvida de todo asomo de medievalismo; esto es lo que Cano quiso lograr. Prescinde por completo de los órdenes clásicos tan caros a Siloe; en su lugar emplea listones fajeados que carecen de capiteles.
Las proporciones de los huecos fueron determinadas por las proporciones acentuadamente verticales de las naves interiores. Pero Cano corrigió esta tendencia ascendente por medio del énfasis que dió a la cornisa que separa los dos cuerpos; al mismo tiempo coronó la composición con áticos horizontales, si bien esta parte de la obra con sus pináculos y diminuta cruz de hierro no está a la altura de lo demás, por lo que se sospecha que no obedece al proyecto canesco; pese a este defecto, la fachada de la catedral demuestra aquel equilibrio entre verticales y horizontales propio de los estilos clásicos, y que los distingue de lo medieval. Al mismo tiempo esta característica subraya la diferencia entre los estilos de Siloe y Cano. Aquel emplea todo el repertorio de de formas clásicas para envolver una estructura construida  más bien según los principios del estilo gótico. Cano, por el contrario, prescinde casi por completo de este repertorio de formas, pero la estructura de su fachada, pese a que tuvo que ajustarse a lo construido por Siloe, nos comunica la impresión de un edificio auténticamente clásico.

La fachada de la catedral de Granada es una de las más personales y originales obras de toda la arquitectura española (G. Kubler) y supone el más importante logro arquitectónico de Alonso Cano (H.E. Wethey), representando, según E. Orozco Díaz, el gesto más valiente, nuevo y vigoroso con que se expresó la arquitectura barroca en el exterior del templo.

Iconografía en la fachada principal

La iconografía principal del cuerpo inferior está dedicada a tres momentos en la vida de la Virgen María.


La Encarnación sobre la puerta central de la fachada, obra de José Risueño


La Visitación sobre la puerta izquierda


La Asunción sobre la puerta derecha

Las figuras de San Pedro y San Pablo flanquean la puerta principal.

San Pedro
También en este primer cuerpo, bajo la cornisa, cuatro medallones con las imágenes y respectivos símbolos de los cuatro Evangelistas.


San Mateo

San Marcos
San Lucas
San Juan
Sobre la cornisa cuatro estatuas. Las dos exteriores representan a los arcángeles Miguel y Rafael; las del centro al Antiguo y Nuevo Testamentos.

San Miguel
  
Nuevo Testamento

Antiguo Testamento
San Rafael
El cuerpo superior del arco central lo corona un jarrón con azucenas, símbolo de la pureza de la Virgen, que se reproduce en distintas partes del conjunto catedralicio de Granada.



Miguel Sánchez Peinado
Granada, 15 marzo 2020


Nota.- El texto de esta entrada se ha extraído de un trabajo inédito de René Taylor sobre la Catedral de Granada, cuyo documento mecanografiado y con correcciones a mano, regaló René a mi padre junto con otro sobre la iglesia del Sagrario. También se ha incorporado una foto en blanco y negro de la Puerta de San Jerónimo tomada por Taylor. 

4 comentarios:

  1. Excelente Miguel. En cuanto a la parte superior de la fachada, que hay dibujos de Cano que muestran que su diseño presentaba dos importantes diferencias: los arcos no estaban adintelados y en vez de pináculos se proyectaron figuras de apóstoles. José Granados de la Barrera, el constructor de la fachada según el diseño de Cano, no fue responsable del cambio, sino los arquitectos que cerraron el proyecto ante la falta de fondos. Gracias por tan buen reportaje.

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    1. Gracias, Diego, por los datos aportados. Hubiera incorporado algunos más que no cita Taylor en su trabajo, pero dada la relación de amistad que su familia mantenía con la mía, he optado por respetar su texto tal cual lo escribió como homenaje a René. Por otra parte, mi intención en el blog no es otra que la de divulgar a partir de unos pocos datos veraces, para provocar con el imán de las imágenes la curiosidad de los lectores, quienes si el tema les interesa sabrán ir a las fuentes en que documentarse mejor; y en cualquier caso divulgar las bellezas de esta ciudad.

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  2. Interesantísimos tanto el texto como las fotografías.
    Enhorabuena.

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  3. Gracias, Fernando. A ver si conseguimos que cuando la gente se aglomera en la Plaza de las Pasiegas dedique aunque sea un minuto a contemplar la riqueza de la fachada. Y cuando pase por la Puerta del Perdón se pare aunque sea diez segundos a darle un vistazo general.

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